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Cuánto efectivo llevar de viaje, y en qué forma

"Cuánto me llevo" acaba casi siempre convertido en una estimación de gasto por día. Para el total, sin embargo, suele pesar más en qué forma va el dinero, porque en tipos y comisiones se va más de lo que la gente calcula.

Por dónde se escapa el dinero

Hay tres sitios donde pagas un margen, y es fácil pagar los tres en el mismo viaje:

  1. Comprar divisa en España — pagas el tipo de venta de la oficina de cambio.
  2. Sacar efectivo de un cajero en el extranjero — la comisión de tu banco más, por norma, la del propietario del cajero.
  3. La conversión en el terminal de pago — cuando la máquina se ofrece a cobrarte "en euros", eso es una conversión a un tipo que fija el comercio, y casi siempre es peor que el de tu tarjeta.

El tercero es el más caro y el más fácil de evitar: elige siempre la moneda local.

Un reparto que suele funcionar

  • Efectivo para lo pequeño: transporte, mercados, sitios que no aceptan tarjeta, propinas. Para una semana, el equivalente a 100 o 200 € suele bastar.
  • Tarjeta para todo lo demás: alojamiento, restaurantes, entradas, combustible. El tipo de una tarjeta está normalmente más cerca del de referencia que el de una oficina de cambio.
  • Una reserva que no piensas gastar, en efectivo y guardada aparte del resto.

Dentro de la zona euro el reparto es solo una cuestión de comodidad, porque no hay conversión de por medio. En Marruecos, Turquía, el Reino Unido o Suiza sí decide cuánto te cuesta el viaje.

De qué tamaño la reserva

Un diez por ciento por encima del plan cubre los desvíos normales: un taxi más caro, una cena de más, una entrada con la que nadie contaba. Un veinte tiene sentido si vas a un sitio cuya moneda no sigues, o si el plan incluye algo que no puedes comprobar de antemano.

Una reserva no es presupuesto: si ya te la has gastado mentalmente, no es una reserva.

Comprar la moneda local antes de salir

Para viajar por la zona euro no hay nada que comprar.

Para el resto —Marruecos, Turquía, Hungría, Polonia, Chequia, buena parte de Asia— comprar la moneda del destino en España es normalmente mal negocio. El diferencial de una moneda es más ancho cuanto más lejos estás de donde se usa, porque quien la tiene asume que se le va a quedar parada en el cajón. Con algunas ni siquiera se puede: el dírham marroquí no es convertible fuera de Marruecos, no se compra aquí y tampoco se saca del país al volver.

Lo razonable es llevar euros y cambiar al llegar, o pagar con tarjeta en moneda local. Las libras y los francos suizos son la excepción parcial: se consiguen sin problema en España, aunque el diferencial sigue siendo más ancho que el de tu tarjeta.

Dos comprobaciones antes de salir

  • Mira qué te cobra tu banco por pagos y por retiradas de efectivo fuera de la zona euro. Esos dos números deciden si a ti concretamente te sale mejor el efectivo o la tarjeta, y varían mucho de una entidad a otra.
  • Mira el rango del par en el último año. No para acertar el momento, sino para saber si el cambio de hoy está cerca del máximo o del mínimo de donde ha estado. Es una comprobación de dos segundos en los gráficos que de vez en cuando cambia cuánto conviertes.

Y un dato que conviene tener presente para importes grandes: entrar o salir de la Unión Europea con 10.000 € o más en efectivo, en cualquier moneda, obliga a declararlo en la aduana.

Al volver

Compara un par de cargos de tarjeta del extracto con el tipo de referencia de esas fechas. Una diferencia bastante mayor que la comisión declarada por tu banco significa que en algún sitio se aplicó conversión dinámica de divisa: no se recupera, pero es lo que evita repetirlo en el viaje siguiente.

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Preguntas frecuentes

De cómo se forma un tipo de cambio, dónde sale más caro cambiar dinero, qué diferencia hay entre pagar con tarjeta y cambiar billetes y qué significan realmente las cifras que publican los bancos centrales. Son textos explicativos escritos por la redacción, no recomendaciones de compra o venta de divisas ni previsiones sobre hacia dónde irá un tipo.

No hay calendario fijo. Publicamos cuando hay algo que se puede explicar bien, y revisamos los textos antiguos cuando cambia el dato en el que se apoyan; en cada artículo figura la fecha de la última actualización. Si detectamos un error, lo corregimos y cambiamos esa fecha, en lugar de retirar el texto en silencio.

No necesariamente. Los tipos, el conversor, la tabla de tipos cruzados y las páginas de divisas están completos en los seis idiomas, pero los artículos se escriben por separado para cada uno, así que la lista puede ser más corta en unos que en otros. Cuando en un idioma todavía no hay ninguno, la página lo dice en lugar de mostrarse vacía.