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Enviar dinero fuera: tres costes, no uno

Cuando llega dinero de fuera, la atención va casi entera al tipo de cambio. El tipo suele ser el menor de los tres costes de ese viaje.

Conviene separar antes dos mundos que no se parecen en nada. Una transferencia en euros dentro de la zona SEPA —la Unión Europea más unos cuantos países vecinos— tiene por norma el mismo coste que una nacional, y muchas veces ese coste es cero. Ahí no hay nada que optimizar. Todo lo que sigue va del otro caso: dinero que viene de Estados Unidos, del Reino Unido, de Suiza o de América Latina, o que viene en una moneda que no es el euro.

Coste uno: la comisión de quien envía

Quien envía paga una comisión a su banco o a su servicio de transferencias. En un banco suele ser un importe fijo; en un servicio de envío de dinero suele ser un porcentaje.

Aquí hay una elección que pasa desapercibida: quién asume los gastos. Si la transferencia se manda con todos los gastos a cargo del beneficiario, un banco intermediario puede descontar su parte por el camino, así que lo que llega es menos de lo que se mandó, sin que el tipo de cambio tenga nada que ver. Merece la pena pactar con quien envía que los gastos se repartan o los asuma él, porque es una línea que se marca al ordenar el envío y luego ya no se toca.

Coste dos: la comisión de abono

Esta es la partida que más sorprende, porque no aparece en ninguna tabla de tipos de cambio.

Cuando llega dinero de fuera de SEPA, el banco receptor cobra una comisión por tramitar el abono. Es independiente de la conversión y se cobra conviertas o no. Suele ser un porcentaje con un mínimo por operación, y ese mínimo es la clave.

Sobre importes grandes es irrelevante. Sobre transferencias pequeñas y periódicas —una ayuda mensual, facturas de trabajo por cuenta propia, una pensión de otro país— es a menudo un coste mayor que toda la diferencia de tipo de cambio entre el mejor y el peor banco.

La consecuencia práctica: comparar bancos solo por el tipo de cambio da aquí la respuesta equivocada. Un banco con el mejor tipo de compra puede salir más caro que otro con peor tipo y una comisión de abono más baja, si los importes son pequeños y frecuentes.

Coste tres: la conversión

Solo ahora entra el tipo. Cuando la divisa se convierte a euros, el banco aplica su propio tipo de compra, que queda por debajo del tipo de referencia publicado.

La distancia entre esos dos números es el precio de la conversión. Sobre 1.000 € va desde unos pocos euros en una entidad competitiva hasta veinte o más en una que no lo sea.

Lo que mucha gente no sabe

Normalmente no estás obligado a convertir al recibir. El dinero puede quedarse en una cuenta en divisa y convertirse cuando tú decidas, o no convertirse nunca si lo vas a gastar en esa moneda.

Eso importa en dos situaciones:

  • Ingresos periódicos en otra moneda. Convertir cada transferencia por separado paga el diferencial cada vez. Acumular y convertir menos veces lo paga menos veces.
  • Un pago futuro conocido en esa misma moneda. Convertir para gastar y volver a convertir es pagar el diferencial dos veces sin motivo. Si facturas en dólares y también compras en dólares, la conversión sobra.

Cómo se compara con honestidad

Suma los tres costes sobre el importe que mueves de verdad y con la frecuencia con la que lo mueves de verdad. Para una transferencia grande y única manda el tipo de cambio y conviene buscar. Para una transferencia mensual pequeña mandan las comisiones fijas y el tipo casi da igual.

Es una sola cuenta, y casi siempre apunta a un sitio distinto del que señala la tabla de tipos.

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Preguntas frecuentes

De cómo se forma un tipo de cambio, dónde sale más caro cambiar dinero, qué diferencia hay entre pagar con tarjeta y cambiar billetes y qué significan realmente las cifras que publican los bancos centrales. Son textos explicativos escritos por la redacción, no recomendaciones de compra o venta de divisas ni previsiones sobre hacia dónde irá un tipo.

No hay calendario fijo. Publicamos cuando hay algo que se puede explicar bien, y revisamos los textos antiguos cuando cambia el dato en el que se apoyan; en cada artículo figura la fecha de la última actualización. Si detectamos un error, lo corregimos y cambiamos esa fecha, en lugar de retirar el texto en silencio.

No necesariamente. Los tipos, el conversor, la tabla de tipos cruzados y las páginas de divisas están completos en los seis idiomas, pero los artículos se escriben por separado para cada uno, así que la lista puede ser más corta en unos que en otros. Cuando en un idioma todavía no hay ninguno, la página lo dice en lugar de mostrarse vacía.